Mujeres paquistaníes son vendidas por sus padres a hombres de china

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Autoridades de Pakistán revelan que cientos de jóvenes son vendidas por sus padres a hombres de China para que contraigan matrimonio.

Estas hombres ofrecen miles de dólares a personas para permitir que sus hijas se casen con ellos e incluso merodean por las afueras de las iglesias en busca de potenciales novias.

Una vez en China, las muchachas son aisladas en regiones rurales, vulnerables a abusos, sin poder comunicarse y dependientes de una aplicación de traducciones para pedir hasta un vaso de agua.

“Esto es tráfico humano”, afirmó Ijaz Alam Agustine, ministro de derechos humanos y de minorías de la provincia paquistana de Punjab,

“La codicia es la responsable de estos matrimonios. He conocido a algunas de estas muchachas y son muy pobres”.

Es un fraude, algo ilegal. Hacen promesas que son todas falsas”, dijo Muqadas Ashraf, quien tenía 16 años cuando sus padres la mandaron a China para que se casase el año pasado. Menos de cinco meses después, regresó a Pakistán, embarazada, y pidió un divorcio.

Saleem Iqbal, activista cristiano, dijo que empezó a notar un aumento importante en la cantidad de matrimonios con chinos en octubre. Desde entonces entre 750 y 1000 muchachas han sido casadas con chinos, según su cuenta.

La pequeña comunidad cristiana de Pakistán es particularmente vulnerable. Es una de las más pobres del país y tiene poco peso político o social. Son apenas 2,5 millones entre una población total de 200 millones de personas que viven en Pakistán.

Es común que en este país los padres decidan con quién se casa su hija, sin importar su religión. Es una sociedad profundamente patriarcal en las que la mujeres son vistas como una carga porque la familia de la novia debe pagar una dote y cubrir el costo de la boda.

Los chinos, en cambio, les ofrecen dinero a los padres y pagan todos los gastos de la boda.

Algunos de los novios son parte de las decenas de miles de chinos que trabajan en Pakistán en proyectos de infraestructura en el marco de la Iniciativa del Cinturón Económico y la Ruta de la Seda de Pekín. Otros están en China y se contactan con intermediarios, presentándose como cristianos conversos. Pero los curas que participan en este negocio no piden pruebas de nada.

En China hay una gran demanda de novias extranjeras, legado de la política de un hijo por matrimonio que generó un desequilibrio e hizo que hoy haya más hombres que mujeres.

La pequeña comunidad cristiana de Pakistán es particularmente vulnerable. Es una de las más pobres del país y tiene poco peso político o social. Son apenas 2,5 millones entre una población total de 200 millones de personas que tiene Pakistán.

La organización Human Rights Watch dijo en abril que “hay cada vez más pruebas de que las mujeres y niñas paquistaníes corren peligro de ser esclavas sexuales en China”.

El lunes las autoridades paquistaníes detuvieron a ocho chinos y cuatro paquistaníes en Punjab en conexión con el tráfico de mujeres, según informó Geo TV. Indicó que los arrestos se produjeron en el marco de una investigación en la que los detectives asistieron incluso a un matrimonio arreglado.

La embajada china afirmó el mes pasado que el gobierno de Pekín colaborara con Pakistán en las investigaciones de esta actividad.

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