Venezuela no puede acceder a ningún programa del fondo Monetario Internacional

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Venezuela no puede acceder a ningún programa del Fondo Monetario Internacional (FMI) o retirar sus reservas dentro de esta institución hasta que sus estados miembro aclaren qué gobierno reconocen en Caracas, dijo este miércoles un portavoz del organismo.

El Fondo Monetario Internacional ha suspendido el acceso de Maduro a casi 400 millones de dólares de Derechos Especiales de Giro, citando el caos político, dijeron dos personas familiarizadas con el asunto. Venezuela ya ha reducido sus reservas de DEG desde los casi 1.000 millones de dólares en marzo de 2018.

“Cualquier compromiso del FMI con Venezuela, incluida la respuesta a posibles solicitudes de transacciones financieras, se basa en el tema de la aclaración del reconocimiento del gobierno”, indicó el vocero del FMI, señalando que “en este punto” los estados miembro no han llegado a una posición común.

La medida de precaución del FMI supone un fracaso, al menos temporal, para el gobierno de Maduro, que quiere utilizar fondos que tiene en el extranjero para evitar un colapso económico devastador, el cual podría socavar el apoyo clave de los principales comandantes militares. Los DEG son una de las últimas fuentes de efectivo restantes del régimen. Casi dos tercios de las reservas extranjeras de 9.000 millones de dólares de Venezuela se encuentran en forma de oro, las cuales resultan difíciles de liquidar debido a las sanciones de Estados Unidos.

Un portavoz del FMI, Raphael Anspach, dijo que no podía comentar sobre el estado de los DEG, cuyo valor se fija frente a un conjunto de cinco monedas mundiales, y que se establecieron en la década de 1970 como protección frente a un exceso de confianza en el oro o el dólar estadounidense. Venezuela ha usado los DEG históricamente para reforzar sus reservas, que han disminuido a casi los niveles más bajos en décadas.

El Ministerio de Hacienda de Venezuela rehusó hacer comentarios. La portavoz del banco central, Yosendy Chirguita, no respondió a llamadas y correos electrónicos en busca de comentarios.

A finales de enero, el Banco de Inglaterra bloqueó el intento de Maduro de sacar 1.200 millones de dólares en oro de sus bóvedas, mientras que el gobierno de Trump entregó el control de las principales cuentas bancarias de Venezuela en Estados Unidos a Guaidó. En su página web, el FMI menciona al ministro de Finanzas de Maduro, Simón Zerpa, como representante de Venezuela. El Banco Interamericano de Desarrollo, por el contrario, ha reconocido a Guaidó y nombra a Hausmann como delegado oficial de Venezuela, según consta en su sitio web.

Venezuela es el cuarto país más pobre de Latinoamérica

Venezuela fue durante décadas el país más rico de Latinoamérica. En términos de renta per capital o producto interior bruto (PIB) por habitante llegó incluso a situarse entre los cinco primeros del mundo tras los estragos causados en Europa por la Segunda Guerra Mundial. Después, gracias a sus enormes riquezas naturales y, en particular, a sus exportaciones de petróleo, se mantuvo a la cabeza de Latinoamérica entre los grandes países. Sin embargo, el colapso político, económico y social de los últimos años ha hundido el país en la clasificación regional y, según los datos y estimaciones del FMI, es ya uno de los más pobres de Latinoamérica en términos de PIB por habitante.

El descenso se ha agudizado en los últimos años. De 2015 a 2019, en solo cuatro años, Venezuela ha retrocedido 18 posiciones en la clasificación de economías de Latinoamérica y el Caribe. Su PIB por habitante en dólares es ya el cuarto más bajo de las 30 economías que recoge el Fondo, solo por delante de Honduras, Nicaragua y Haití. Cuba no pertenece al organismo.

Han superado a Venezuela países como El Salvador, Guatemala, Bolivia o la vecina Guyana, tradicionalmente mucho más pobre. Colombia, que durante décadas fue fuente de emigración a Venezuela, tendrá este año un PIB por habitante que duplica al venezolano.

Y la situación no hace más que empeorar. El FMI prevé que en este año el PIB retroceda un 25%, la inflación sea de 10.000.000% y la tasa de paro supere el 44%. En el caso de Venezuela, en todo caso, los datos hay que tomarlos siempre con reservas. El caos monetario que vive el país, la falta de datos fiables y la negativa del Gobierno a colaborar con el FMI provocan una especie de apagón estadístico.

La corrupción, la mala gestión y la caída de los precios del petróleo deterioraron la situación económica de Venezuela a finales del siglo pasado. Pero ha sido la política de control de cambios, de controles de precios, de expropiaciones y nacionalizaciones llevada a cabo por el régimen chavista la que ha arruinado su economía de una forma y a un ritmo solo comparable a la de países que han sufrido una guerra. Eso, a pesar de que los precios del petróleo se han multiplicado durante el chavismo.

La pésima gestión económica ha desatado una hiperinflación y una depreciación de la moneda que han dejado sin valor al bolívar, hasta el punto de que no se consiguen billetes ni siquiera para los gastos diarios. Eso, a pesar de las diferentes reconversiones monetarias que han ido quitando ceros al bolívar para tratar de maquillar su hundimiento. Alguien que hubiera cambiado 10.000.000 de dólares en bolívares en 2013 y hubiera conservado esos bolívares, ahora tendría apenas el equivalente a un centavo de dólar, lo que da idea del desastre económico que está viviendo el país.

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