Abusos de poder de Bukele llevan a EE. UU. a recortar ayuda militar a El Salvador

En poco más de un año y medio, la presidencia de Nayib Bukele ha mostrado signos claros de un sistemático ataque a la institucionalidad y el Estado de derecho en El Salvador: ha irrespetado fallos judiciales, ha acosado a opositores, ha cerrado puertas a la transparencia y, peor aún, ha utilizado a los cuerpos de seguridad como los brazos armados de sus caprichos políticos. 

Esto no ha pasado inadvertido en Estados Unidos, principal aliado de El Salvador. A las puertas de un cambio de gobierno, y en medio de esfuerzos de Bukele por pagar lobistas para limpiar su imagen en Washington, su aliado norteamericano recortará la asistencia que da a las Fuerzas Armadas salvadoreñas.

Este recorte forma parte del extenso paquete presupuestario y de estímulo para combatir al coronavirus que ambas cámaras del Congreso de EE. UU. aprobaron recientemente y que el presidente Trump ratificó el pasado domingo 27 de diciembre. 

Malas noticias para Bukele, buenas para El Salvador

En ese sentido se pronunció José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), quien en Twitter reaccionó a la noticia diciendo que esto supone “buenas noticias para El Salvador. Malas noticias para Bukele”.

Vivanco, quien ha sido un asiduo crítico de los abusos del presidente y hasta fue bloqueado en Twitter por el mandatario, dijo que “sus reiterados abusos tienen costo internacional. Y con el fin de Trump ese costo sólo aumentará”.

El funcionario de HRW calzó su tuit con una imagen del 9 de febrero, el evento más icónico del abandono de Bukele al Estado de derecho, cuando encabezó una toma militar y policial de la Asamblea Legislativa para presionar por un crédito. Este suceso fue acaso el parteaguas de la imagen internacional del presidente salvadoreño y el final de la “luna de miel” que muchos observadores internacionales tuvieron con Bukele.

Este recorte no abarca al grueso de la cooperación para el combate al narcotráfico y otras tareas, pero sí es un mensaje para los países del Triángulo Norte.

“Esto pone a estos países al mismo nivel que las dictaduras y los estados fallidos”, afirmó Adam Isacson, miembro de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), un centro de estudios para la promoción del Estado de derecho en la región.

Napoleón Campos, experto en asuntos internacionales y candidato a diputado por Nuestro Tiempo, afirmó que “¡Nayib Bukele lo volvió a lograr! Perdió Fomilenio III para El Salvador y ahora la asistencia militar de EE. UU. (El presidente) Trump firma la ley que califica de corrupto a Bukele y que le imputa daños graves a la Democracia y el Estado de Derecho”.

Por su parte, la embajadora designada de Bukele en Washington, Milena Mayorga, mostró sorpresa por este recorte y en una entrevista con The Associated Press (AP) llamó a reconsiderar la decisión, además de resaltar un supuesto compromiso democrático de Bukele.

Créditos: Elsalvador.com